Nosotros tuvimos la suerte de encontrarnos. LatSlav nació para que otros no tengan que depender solo de la suerte.
Nos conocimos en Bali, en marzo de 2025. Renata vivía en Rusia y yo en Perú. Dos personas de países distintos, con idiomas y culturas diferentes, coincidimos por casualidad a miles de kilómetros de nuestros hogares.
Meses después, Renata viajó por primera vez a Perú. Lo que comenzó como un encuentro inesperado fue creciendo muy rápido porque descubrimos algo más importante que la distancia o el idioma: los dos estábamos buscando lo mismo. Una relación seria, una familia y un proyecto de vida compartido. En diciembre de 2025 nos casamos.
A veces pensamos en lo improbable que fue encontrarnos. Si cualquiera de los dos hubiera viajado en otra fecha, elegido otro lugar o simplemente seguido un camino diferente aquel día, probablemente nunca nos habríamos conocido.
De esa reflexión nació LatSlav.
No podemos crear la magia que existe entre dos personas, ni prometer que alguien encontrará el amor. Pero sí podemos hacer algo que antes era mucho más difícil: acercar a personas reales que, aun viviendo a miles de kilómetros y hablando idiomas diferentes, comparten intenciones y expectativas similares.
Hoy la tecnología permite que la distancia sea menor y que incluso el idioma deje de ser una barrera tan grande. Por eso utilizamos herramientas que facilitan la comunicación y el acercamiento entre personas de culturas diferentes. Y antes de formar parte de nuestra comunidad, conversamos personalmente con cada participante mediante videollamada para conocer quién es, qué busca y cuáles son sus expectativas.
LatSlav nació de nuestra propia historia y de una idea muy sencilla: nosotros tuvimos la fortuna de coincidir por casualidad; queremos usar la tecnología y la experiencia que vivimos para crear más oportunidades de que otras personas puedan encontrarse.
